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Full text of "Al gaucho"

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Pacheco,  Andrés  Cesar 
Al  gaucho 


18519 
P14A65 


Todo  Uruguayo   contrae,  al  nacer,   la 
oblioaflón  de   servir  a   la    patria. 


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in  2010  with  funding  from 

University  of  Toronto 


http://www.archive.org/details/algauchoOOpach 


Pr.  Andrés  César  Pacheco 


0CT2'M972 


.\^ 


Para  el  doctor  Elias  Regules,  que 
siente  tocar  a  diana  su  corazón,  cuan- 
do escuclia  la  aigarabia  del  hornero, 
aleteando  en  la  cumbrera  de  un  ran- 
cho, quizá  por  aquello  de  que,  con 
el  mismo  barro  que  usa  el  criollo  pá- 
jaro para  hacer  su  nido,  él  ha  mode- 
lado en  su  alma  la  imagen  de  aquél 
romántico  caballero  de  la  libertad  y 
de  la    gloria. 


Fué  el  centauro  de  esta  tierra, 
luchó  contra  todo  el    mundo 
y  no  descansó  un  segundo 
galopando  llano  y  sierra: 
fué  como  un  rayo  en  la  guerra, 
vivió  una  larga  odisea, 
para  darnos,  cual  presea, 
de  esa  lucha  tan  mentada 
una  patria  libertada 
en  titánica  pelea. 


Fué  varÓD  franco  y  valiente, 
no  conoció  la  doblez, 
ni  pudo  ningún  revés 
abatir  su  amor  ardiente: 
jamás  pasó  por  su  mente, 
en  horas  de  desconsuelo, 
abandonar  este  suelo 
por  el  que  tanto  luchó, 
y  su  esperanza  alentó 
con  la  mirada  en  el   cielo, 


Ágil,  fuerte,  musculoso, 
predilecto  del  pampero, 
soñador  v   aventurero, 
en  su  potro  sudoroso, 
de  natural  bondadoso 
cualquiera    fuese    su    suerte, 
orgulloso  con  el  fuerte 
Y  noble  con  el  vencido, 
parece  hubiera  nacido 
para  jugar  con  la  muerte. 


La  Patria  la  concibió 
como  nido  de  afecciones, 
y  en  todas  las  ocasiones 
con  pasión  la  defendió: 
por  el  rancho  en  que  nació, 
por  la  china  que   quería, 
por  las  lágrimas  de  un  día 
o  sonrisas  de  un  momento, 
él  gritó  su  juramento 
defendiéndolo  a  porfía. 


"Libertad  o  Muerte",  —  dijo, 
poniéndolo  en  su  bandera, 
y  la  levantó  altanera 
con  soberbio  regocijo; 
que  sólo  el  brazo  del  hijo 
de  una   raza  de  leones, 
pudo    evidenciar  sus  dones 
en  lucha  tan  desigual, 
donde  frente  a   un  oriental 
se  paraban  escuadrones. 


Pero  el  gaucho  no  cejaba, 
eran  sus  nervios  de  acero, 
pertinaz  y  siempre  entero 
luchando  se  agigantal)a. 
V  cuando  el  clarín  tocaba 
finalizada  la   acción, 
tuvo  siempre  la  visión 
de  la  esperada  victoria, 
porque  el  fuego  de  la  gloria 
le  quemaba  el  coraz(')n. 

G  ¡Qa 

Después,  junto  a  los  fogones, 
en  rueda  de  campamento, 
me  parece  que  lo   siento 
entonando  sus  canciones: 
en  raudales,  a  montones, 
sus  endechas  repartía, 
y  su  voz  ora  tenía 
el  tono  que  dan  las    penas 
o  el  ruido  de  las  cadenas 
rotas  por  la  fantasía. 


Así  filó  que  su  tesón 
abrií')  la  brecha  a  su  anhelo. 
así  fué  que  en  este  suelo 
él  fundí)  su   redenci(')n: 
hoy  por  eso  con   fruición 
la  Patria  ostenta  sus  galas, 
más  verdes  están  los  talas, 
más  frescas  las  margaritas, 
V  las  mismas  vidalitas 
parece  tuvieran  alas. 


Ese  fué  el  gaucho,  señores, 

allí  está  en  su  pedestal. 

ese  es  el  gaucho  oriental 

al  que  1^  brindo  estas  flores: 

que  vengan  los  payadores 

para  formar  un  concierto. 

porqué  el  gaucho,  yo  estoy  cierto. 

el  gaucho  de  chiripá, 

es  el  mismo  que  aquí  está. 

porque  la  raza  no  ha  muerto. 

Andrés  Cesar  Pacheco 


LIT.   K   IMP.   DEL  COMERCIO 


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PQ  '  Pacheco,   Andrés  Cesar 

8519  Al  gaucho 

P14^65 


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